¿Por qué la muerte?

¿Por qué la muerte? ¿Por qué de entre la multitud de posibilidades entre las que podías elegir, escogiste la muerte?

A lo largo de estos últimos años esta pregunta viene una y otra vez a mí, a veces en labios de otros, a veces desde dentro. Hace un par de años la vida me dio la oportunidad de elegir conscientemente esta parte del camino. Y me refiero a ello así porque no sé si será la labor que desempeñe a lo largo de mi vida o si sólo será parte del aprendizaje para llegar a “algo más”, lo único que sé es que la vida y las decisiones me han ido conduciendo cariñosamente hasta este punto.

En ese punto de inflexión que se produjo en mi trayectoria, se me brindó la oportunidad de observar cómo funciona la vida. Cómo cada acto, cada suceso, cada oportunidad, salen a nuestro encuentro esperando que seamos capaces de saber reconocer en ellas nuestro camino. Y de esta manera, a golpe de elección, vamos caminando por el sendero de nuestra existencia. A veces nos encontramos rápidamente encaminados, otras tardamos un poco más porque andamos un poco despistados y aún no somos capaces de descifrar las señales.

Pues bien, siempre llega un punto en la vida en el que sientes la necesidad de parar y mirar atrás por un instante en busca de las huellas de quien fuimos, de quien somos. Y esta mirada retrospectiva es la que nos da la perspectiva, la que nos brinda la oportunidad de encajar las piezas de nuestro puzle vital para poder admirar la imagen de quien somos (porque somos lo que fuimos y lo que seremos), para poder comprender a dónde hemos llegado y cómo lo hemos hecho.

María by Raquel Cavero

María by Raquel Cavero

Allí me encontré yo… mirando hacia atrás con una ceja levantada, repasando a grandes rasgos mi historia. De pronto todo se tiñó de una luz amarillenta y las piezas empezaron a encajar. Observé los sufrimientos y las alegrías, aquellas circunstancias que antes había considerado como jugarretas del destino ahora adquirían otra connotación; aquellos momentos de soledad, de rabia, de anhelo, de pena, ahora parecían piadosos e incluso los recordaba con más ternura que los de risa, excitación o alegría. Ahora encontraba respuestas a la pregunta tantas veces formulada ¿Por qué yo…? ¿Por qué a mí…? Mientras, podía sentir cómo algo dentro de mí se transformaba, cómo los resentimientos de tantos años acumulados hacia la vida, la existencia, hacia Dios, misteriosamente mutaban hacia un extraño sentimiento de paz, de profundo amor, de comprensión. Noté cómo mi mirada se tornó cariñosa hacia mí misma, hacia los acontecimientos de mi historia y con una sonrisa tierna y un nuevo brillo en la mirada fui recorriendo cada hito vital. Algunas veces me sorprendía una sonrisilla leve ante la picaresca del destino, otras me encontraba divertida al revivir situaciones que en su tiempo me parecieron terribles pero que ahora me resultaban hasta cómicas -¡Hay que ver lo que uno tiene que soportar para llegar a ser lo que uno verdaderamente es!- Me decía a mí misma.

De esta manera descubrí que poco a poco la vida me había ido guiando hacia la muerte. Algunas veces más explícitamente, otras más silenciosa pero siempre con determinación. Comprendí que siempre había estado rodeada por ella, que siempre había estado trabajando con ella, durante los primeros 25 años inconscientemente o con una conciencia ordinaria, a partir de entonces con una nueva conciencia científico-espiritual. (…)

Texto: María López Aragón
Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.

Anuncios

Comparte tu experiencia

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s