¿Cuántas veces he de morir?

Hoy una nueva muerte arremete contra mí. Ésta resulta ya familiar pero es distinta. No importa cuántas veces pueda uno morir por la misma causa; cada muerte siempre se lleva algo distinto. Cada muerte nos cambia, nos transforma, nos moldea… o nos moldeamos nosotros en la ardua tarea de la reposición de los pedazos de nuestra alma. Como un jarrón desquebrajado en mil pedazos que en el intento de recomposición siempre le falta uno, y si no le falta, no encajan igual. Así, nos vamos transformando con cada muerte. Nuestro espíritu teje una y otra vez los pedazos del alma rota.

Hoy siento cómo una luz se apaga dentro de mí. Quizá para que otra mayor emerja mañana… pero hoy se apaga. Se apaga y me invaden las tinieblas del desasosiego, la oscuridad de la desesperación, la grisaldad de la duda.

Fuera, la vida sigue. Un ratoncillo corretea meneando la cola, los pajaritos juegan al pilla-pilla con un dinámico piar, el sol tilila tímidamente entre las nubes, el perro olisquea jubiloso estrambóticos olores, mis botas chascarrean al contacto con la nieve; pero para mí, el tiempo parece haberse detenido. Siento el vacío en mi interior. Un vacío tan inmenso que podría abarcar el Universo entero; un silencio tan profundo que el escuchar se hace confuso; una oscuridad tan tibia que hace de la desorientación la reina, y en mi mente una única imagen; la imagen de una luz, de una llama que se extingue.

Mi mirada, cabizbaja, encuentra un trocito de nieve aún virgen. Arremete contra mí la extraña necesidad de hundir la mano y noto cómo mi cuerpo sigue el impulso de mi alma. Permanezco en aquella posición unos segundos. Un frío mortal entumece ahora mi mano izquierda. La separo y observo mi huella como si al hacerlo observara las señales de mi paso por el mundo. “He estado aquí, no soy ilusión”. Poco a poco empiezo a escuchar el chascarreo de mis botas alejándose de la persona que fui, mientras cada nuevo paso me aproxima a quien seré. Una nueva María apela a ser recibida. La transformación espera a que le abra la puerta.

Hoy se apagan las luces de mi alma;
hoy se bajan los telones de mi espíritu;
hoy, una parte de mí ha muerto.

*RIP María

Texto: María López Aragón

Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.

Anuncios

2 pensamientos en “¿Cuántas veces he de morir?

  1. Yo te comprendo María,quizá no sepa expresarlo tambien ,pero es lo mismo y me he hecho la misma pregunta,cuantas veces más tengo que morir y sentir el dolor de mi alma…. y mis lagrimas

    Me gusta

Comparte tu experiencia

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s