¿Cuántas veces he de morir?

Hoy una nueva muerte arremete contra mí. Ésta resulta ya familiar pero es distinta. No importa cuántas veces pueda uno morir por la misma causa; cada muerte siempre se lleva algo distinto. Cada muerte nos cambia, nos transforma, nos moldea… o nos moldeamos nosotros en la ardua tarea de la reposición de los pedazos de nuestra alma. Como un jarrón desquebrajado en mil pedazos que en el intento de Sigue leyendo

Anuncios

En la oscuridad del alma

Hoy vuelvo a sentir profunda tristeza. Hoy he vuelto a encontrarme con la desazón; ese sentimiento de ausencia que parece absorberte y retorcerte el alma. ¿Dónde está? ¿Qué ha pasado con ella? ¿Dónde ha ido? ¿Se la han llevado?
Cae la oscuridad, reina el silencio y la quietud, contengo el aliento. La sangre se Sigue leyendo

El Baúl de Oro

Siempre me impresiona descubrir cómo funciona la psique. En el fondo seguimos teniendo aquella capacidad porosa de la que tienen fama los niños. Muchos dicen que con el tiempo la perdemos, yo estoy descubriendo que sólo la olvidamos. ¿Cómo es posible que perdamos facultades con las que nacemos? ¿No sería eso un retroceso en lugar de un avance? ¿No será que atraídos por los brillantes colores, los vibrantes sonidos o la impetuosa materialidad, simplemente nos olvidamos (o nos acostumbramos) de aquello que portamos de la manera más simple pero más auténtica y pura? Sigue leyendo

Día de Muertos

Hoy quiero compartir con vosotros mi último descubrimiento, “El día de Muertos”.

Ayer empezamos con los preparativos y ya me sentí extrañada cuando Ángela sacó de una vieja maleta un montón de telas de colores vistosos: naranjas, amarillos, fucsia… y me pidió que le ayudara a colocarlos para crear un altar. -¿Un altar? ¿para el día de los muertos? ¿con estos colores?- Pensaba mientras me acercaba a recoger las telas. Caminando de vuelta hacia donde se suponía que iba a estar el altar iba mascullando pensamientos cuando de pronto se me escapó uno: Sigue leyendo

Réquiem por un sueño

Hoy es un día de duelo para mí. Hoy mueren las esperanzas e ilusiones que vengo albergando durante los últimos dos años.

Esta vez es diferente; ya no me veo enredada en la tela de araña del por qué, la desazón ya no tiñe mis ojos, he encontrado la llave de las esposas de la impotencia… Pero algo permanece. Algo se mantiene inmutable. Es el rocío en mi alma. Sigue leyendo