Lo que marca la diferencia

Un día, cuando los empleados llegaron a trabajar, encontraron en la recepción del edificio un enorme letrero que decía:

“Ayer falleció la persona que impedía su crecimiento en esta empresa.
Está invitado al velatorio en el área de deportes”. Sigue leyendo

MEDITATIONS ON THE WAY

Hoy os quiero contar algo que me ocurre con frecuencia.

No sé por qué extraña razón los trayectos en tren, en coche, en autobús… se han convertido para mí en un momento de meditación. Y el hecho tiene algo de mágico porque no es que uno, conscientemente, decida ponerse a meditar en estas situaciones, sino que más bien la propia circunstancia te lleva a ello. ¿Quién no se ha encontrado, de pronto, recostado sobre la butaca y con la cabeza contra el cristal viendo pasar la vida? ¿A quién no se le ha ido el santo al cielo mecido por el traqueteo del camino? Sigue leyendo

¿Qué significa ser espiritual?

Ser espiritual no es pasar días y horas en silencio mirándote el ombligo. Al contrario. Ser espiritual es danzar, bailar, cantar, sonreír, reírse de uno mismo, tener siempre sentido del humor y, sobre todo, Sigue leyendo

¿Cuántas veces he de morir?

Hoy una nueva muerte arremete contra mí. Ésta resulta ya familiar pero es distinta. No importa cuántas veces pueda uno morir por la misma causa; cada muerte siempre se lleva algo distinto. Cada muerte nos cambia, nos transforma, nos moldea… o nos moldeamos nosotros en la ardua tarea de la reposición de los pedazos de nuestra alma. Como un jarrón desquebrajado en mil pedazos que en el intento de Sigue leyendo

En la oscuridad del alma

Hoy vuelvo a sentir profunda tristeza. Hoy he vuelto a encontrarme con la desazón; ese sentimiento de ausencia que parece absorberte y retorcerte el alma. ¿Dónde está? ¿Qué ha pasado con ella? ¿Dónde ha ido? ¿Se la han llevado?
Cae la oscuridad, reina el silencio y la quietud, contengo el aliento. La sangre se Sigue leyendo

El Baúl de Oro

Siempre me impresiona descubrir cómo funciona la psique. En el fondo seguimos teniendo aquella capacidad porosa de la que tienen fama los niños. Muchos dicen que con el tiempo la perdemos, yo estoy descubriendo que sólo la olvidamos. ¿Cómo es posible que perdamos facultades con las que nacemos? ¿No sería eso un retroceso en lugar de un avance? ¿No será que atraídos por los brillantes colores, los vibrantes sonidos o la impetuosa materialidad, simplemente nos olvidamos (o nos acostumbramos) de aquello que portamos de la manera más simple pero más auténtica y pura? Sigue leyendo