Cuando me llevéis a la tumba

Cuando me llevéis a la tumba, no digáis: “Al descanso eterno”

Junto al hábito de peregrino ponedme un par de botas para caminar.

Tres días descansaré, después el camino emprenderé –

entre glaciales y hogueras: estrecho es el sendero de los espíritus. Sigue leyendo